
El cine norteamericano es especialista en comedias románticas. Todos los años llega a nuestras carteleras un interminable aluvión de producciones que no suele aportar nada nuevo al género, más bien todo lo contrario.
La cruda realidad, del realizador Michael Luketic, es la última en llegar (aunque ya se ha estrenado en EEUU hace meses). Protagonizada por unos hiperactivos Gerard Butler (300) y la nueva reina de la comedia, Katherine Heigl (Anatomía de Grey), La cruda realidad se sale ligeramente de la media por su capacidad de elaborar una historia más cercana al populismo romántico que a la ñoñería tradicional de este tipo de funciones (La proposición, por ejemplo). Sus diálogos son chispeantes, cercanos a lo grosero en más de un momento, pero siempre desde lo cómico. Pero el filme, pese a sus virtudes, no acaba despegando porque sus autores se empeñan en quedarse, una vez más, en lo anecdótico y previsible, como si el amor fuera tan sólo un juego inútil de fácil acabado.
Se estrena el próximo día 16.
- Lo mejor: su carácter de comedia ligera y amable.
- Lo peor: lo previsible de la historia.